Respiración rápida, agitada o con esfuerzo visible
Los cambios respiratorios pueden observarse cuando el menor respira más rápido de lo habitual, presenta hundimiento de la piel entre las costillas, utiliza músculos adicionales para respirar o muestra aleteo nasal. En los bebés también pueden aparecer quejidos respiratorios, dificultades para alimentarse o irritabilidad asociada con el esfuerzo. Estas manifestaciones no indican por sí mismas una enfermedad cardíaca, pero requieren valoración para identificar su origen. Cuando existe dificultad importante para respirar, pausas respiratorias, somnolencia anormal o incapacidad para alimentarse por falta de aire, es necesario buscar atención médica inmediata.
